Todo en Anzuelo

Una noche con Sabrina Love

Fue a ver al gordo Carboni que, se sabía, guardaba mercadería sospechosa. Cerca de las quintas, en un galpón repleto de pedazos de autos y de electrodomésticos usados, le vendieron por la mitad de su sueldo un televisor con el tubo flojo y un conversor de canales.

Por Pedro Mairal

Otra ciudad en la luna

Byron Salas analiza el lugar que ocupan los libros del escritor nacional Alexánder Obando, autor que transita géneros como el terror, la ciencia ficción y la fantasía. Obando es autor de novelas como El más violento paraíso y la colección de cuentos Teoría del caos.

Por Byron Salas

Shopping

Era la costumbre de los miércoles en la tarde. Mientras mi mamá tomaba café con la mamá de la Romi o la Lauri, nosotras podíamos dar unas vueltas. Por lo general nos pasaban algo de plata, nunca mucha, pero alcanzaba para comprarse unos esmaltes de uñas, unos aros. Tal vez un helado. 

Por María José Navia

La comida favorita de Balzac

Era una ocasión misteriosa y alegre, como si a todos los ciudadanos les hubieran repartido su dosis estacional de tiempo y hubieran descubierto que tenían mucho, de sobra, mucho más tiempo del que nunca hubieran imaginado.

Por Maeve Brennan

Algo que funciona

Es una anécdota un poco amarga, pero mi papá la cuenta riéndose un poco. En realidad se ríe bastante cuando la cuenta. Se deja llevar por el deseo de contar. Eso me gusta.

Por Jeymer Gamboa

Mujercita Redux

Esta es la historia de un matrimonio feliz, pero antes de que eches la pota y pases la página deja que te diga que termina con mi cara aplastada contra el frío metal del capó de un Volvo, mis manos esposadas a mi espalda y mis derechos zumbando en mis oídos.

Por Kevin Barry

La entreplanta

A la una casi en punto entré al vestíbulo del edifcio en el que trabajaba y giré hacia las escaleras mecánicas, llevaba en una mano un libro de bolsillo de Penguin y una bolsita blanca de una droguería de la cadena CVS con la factura grapada en la parte superior.

Por Nicholson Baker

De todas formas

Kathy, y por Kathy me refiero a mí misma, iba a casarse. Kathy, y por Kathy me refiero a mí misma, acababa de desembarcar de un avión procedente de Nueva York.

Por Olivia Laing

El mal del tiempo libre

Porque así, inmóvil y puesta a contemplar su paisaje interior, le ha llegado de pronto la sensación recalcitrante de haber desperdiciado una vida, la certeza de que, lejos de la oficina, ya no es nadie.

Por Vivian Abenshushan