Dos poemas

Dos poemas

Autobiografía

Soy los ojos verdes que ves.
Nací en 1980, casi millenial pero no.
Estoy entre una hermana nacida en el principio de una dictadura
y otra nacida al final de una primavera.      
Mi madre está viva y su espíritu es joven,
mi padre está vivo pero sus olores son ya los de un viejo.
El día que vi la luz, el edificio Cóndor se derrumbó en la esquina;
caía una lluvia torrencial y según el relato de mi madre:
nadie me prestaba atención, todos miraban por la ventana.
La lluvia y los escombros,
el espectáculo del morbo.
A veces me pregunto si es por eso que necesito tanto amor
si ese preciso instante es el origen de mi inmadurez
si todo lo que me pasó hasta ahora no estaba
desde ahí.
predestinado.

Contá hasta cien

Hoy hace un calor asqueroso,
perdí las llaves,
perdí los parámetros,
y no es una cuestión de perspectiva.
No sirvió de nada
tratar de volverme zen
en una hora y media.
Hay que esperar
a que baje el enojo
y suba la mecha
de la apatía.
En la trinchera
se aguanta
-hay que esperar-
los síntomas aparecen
cuando estás a salvo.

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Imagen de Eugène Cuvelier.

'El favor de la sirena', de Denis Johnson

Lo rescatado de las aguas